«La relación médico paciente es una relación tan estrecha como la de un familiar; cuando decimos que alguien es nuestro paciente, decimos que ese alguien es parte de nuestra vida»

Dr. Francisco Brenes S

El dolor, es una sensación desagradable que se puede desarrollar espontáneamente o bajo un estimulo determinado. Es el síntoma más frecuente en las enfermedades reumáticas, ya sea porque los nervios, los músculos o las articulaciones estén afectadas. Tener dolor crónicamente ya es una enfermedad existen personas que pueden tener trastornos en su umbral o

volumen del dolor. Cada persona puede tener un umbral del dolor diferente, además de que la intensidad del dolor puede variar dependiendo de factores del ambiente como el frio, el estado de ánimo el cansancio, etc. La intensidad del dolor no es proporcional a la severidad del daño, por eso hay que mantener la calma y buscar alivio, mediante la consulta con su médico de cabecera. No es adecuado convertirse en una persona aguantadora de dolor porque eso puede generar mecanismos de amplificación del dolor que hacen del mismo más difícil de tratar.

La organización mundial de la salud define  que el dolor crónico ya de por si es una enfermedad,  existe una consistencia entre un grupo de pacientes con un cuadro de dolor generalizado que coexiste con trastorno de sueño y fatiga además de otras manifestaciones como la depresión, túnel  carpal, digestivo irritable y  migraña. A estos pacientes se les ha clasificado como Fibromialgia.  El negar la existencia  del dolor a un paciente puede ser una medida agresiva que inclusive culpabiliza al paciente de su dolor y nos descarga nosotros de la responsabilidad de tratarlo. Al final exista o no la fibromialgia, estos pacientes tienen dolor crónico y  ya esto en si es una enfermedad.  Cuando tenemos un síndrome de dolor generalizado primero debemos buscar signos de alarma que establezcan a este dolor como una consecuencia de otra enfermedad cono, inflamación articular, déficit neurológico, fiebre, pérdida de peso. Si se excluye la presencia de una enfermedad concomitante se debe  diseñar un manejo multidisciplinarios dirigido a optimizar el resultado del tratamiento farmacológico sobre todo terapia física educación nutricional y terapia cognitiva conductual.La actividad física, la buena alimentación una actitud positiva y control del peso son medidas importantísimas para un buen control de las enfermedades que generan dolor.
Se debe empoderar al paciente de la enfermedad con educación objetiva, conocimiento sobre las medidas farmacológicas y no farmacológicas para manejar el dolor. La familia y el entorno laboral debe ser educado sobre estas condiciones que son muy prevalentes.
El médico de cabecera ideal debe tener empatía con estos pacientes.

El dolor está muy presente en pacientes con enfermedades reumáticas, sobre todo en aquellos con fibromialgia. Para saber más sobre esta enfermedad puede leer este escrito.